En casa, la libertad

Hablamos del problema de la pobreza y nos olvidamos del problema de la abundancia. Porque la vida es hoy falseada por la psicología del ocio. La observación de modelos sociales progresistas me ha llevado a la convicción de que se basan en la peculiar experiencia de la gente rica. Así ocurre con esa falacia de la libertad sexual, que implica bastante tiempo y bastante dinero. El conductor de un autobús apenas tiene tiempo de amar a su propia mujer, y no digamos a las mujeres de los demás. Podría poner muchos ejemplos de esta relación entre riqueza y modas progresistas, como el que encontramos detrás de la frase «¿por qué tiene que depender la mujer del hombre?» la respuesta es que entre la gente humilde, la mujer no depende del hombre, excepto en el sentido en que el hombre no depende de ella. Si un cazador desgarra sus ropas depende de alguien capaz de coserlas… un matrimonio sin dinero es un negocio de dos socios. Si un socio en una empresa editorial trata con los autores mientras que el otro lo hace con los distribuidores, ¿se podría decir que uno de ellos depende del otro? No hay duda de que la consideración de la mujer como precioso parásito, como objeto con que el hombre se divierte, surgió de la sombría contemplación de alguna rica familia de banqueros, en la que el banquero el banquero se iba a su oficina y pretendía hacer algo, mientras que la mujer se iba al parque y no pretendía hacer nada.

De todas las ideas modernas engendradas por la riqueza, la peor de todas es la idea de que la vida familiar es aburrida y sosa. Dentro del hogar (dicen) no hay más que rutina, y fuera están la juerga y la variedad. Es la opinión de los ricos, claro.  Del que sabe que su casa descansa sin problemas sobre su fortuna. Su dinero le permite vivir como un vagabundo si le da la gana. Pero su aventura más arriesgada acabará en un restaurante, mientras que la aventura del vagabundo puede acabar en la comisaría. El rico tampoco sabe que, para la gente moderadamente pobre, el hogar es el único sitio donde se respira libertad… fuera del hogar hay que aceptar las reglas estrictas de la empresa, el hotel, el club o el museo. Pero en la propia casa de uno  puede comer en el suelo si le apetece. Yo mismo lo hago  a menudo: da una sensación de picnic extraño, infantil y poético. Si lo hiciera en una cafetería provocaría un desagrado considerable. Un hombre puede ir por su casa en bata y zapatillas, pero eso no se lo permitirían en su oficina.

Para quien se gana la vida trabajando duramente, el hogar no es el espacio domesticado y manso en medio de un mundo lleno de aventuras. En realidad es el sitio indómito y libre dentro de un mundo lleno de reglas y rutinas…

G. K. Chesterton, La mujer y la familia. Styria ediciones

Radiografía

Últimamente he notado ciertas características que he experimentado y he entendido de la sociedad actual, así que haré un intento de apuntar las que por ahora tengo en la radiografía. Algunos de estos apuntes son o porque los he leído de otros, porque lo he experimentado y alguna reflexión propia.

Apuro, vivimos en un constante “corre-corre”, la sociedad actual nos exige bastante estudiar, trabajar, atender la familia, la novia, la esposa, los hijos, la iglesia, los amigos, dormir, comer, hacer ejercicio, las vitaminas, las enfermedades, etc. Puede que se me escape alguna otra cosa, lo que sé, es que yo no cumplo con todos los ítems mencionados y no me queda tiempo para mucho, en otro post hablaremos más de esto se me ocurrió un pañito caliente para las 24 horas que tenemos.

Ruido, hay demasiado ruido, no solo en la categoría auditiva, (por lo menos en donde vivo), también lo hay en el fenómeno actual de la comunicación, mucha, mucha información que nos bombardea a cada momento, muchas voces que nos hablan al mismo tiempo.

Superficialidad, creo que es una de las consecuencia del apuro, no hay tiempo para profundizar en nada, mucho menos para pensar. Creo que estamos ante la época en la que menos se ha pensado en la historia de la humanidad, ella nos dice: ¿pensar?, ¿reflexión?, no hay tiempo, ni me interesa, y me aburre. Además ¿para que?

Tecnicismo, se cree que todo lo resuelve los estudios, las ciencias y la técnica, la humanidad será mejor en cuanto mas técnica se haga, el desarrollo de las ciencias exactas, la tecnología, la gerencia, la física, la medicina. En definitiva reducir al hombre a unos ámbitos operacionales (por no decir maquinas), llenos de vacuidad y sin rumbo. (Aunque se tenga la ilusión de tener uno).

Individualismo, creo que el elemento más resaltante de todos los mencionados, aquí agregaríamos otros ismos como: el subjetivismo, hedonismo, materialismo y relativismo en él cual nos encontramos sumergidos, del último me di cuenta no hace mucho. No es mas que la exaltación del pensamiento individual como medida de todas las cosas, al que hay que agregarle varios peros.

En otras ocasión escribiré un poco más de estas cosas por separado a ver que podemos decir.