Gandhi y la Religión

“Por religión no tiendo la religión formal o consuetudinaria sino la religión que es el basamento de todas las religiones, la que nos lleva a mirar frente a frente a nuestro Hacedor.”

M. K. Gandhi, por Joseh J. Doke, 1900, p. 7

“La religión debiera impregnar cada una de nuestras acciones. En este contexto, religión no significa sectarismo sino creer en un ordenado gobierno moral del universo. Ese orden no es menos real por ser invisible. Esta religión trasciende el Hinduismo, el islamismo, el cristianismo, etc. Sin embargo, eso no quiere decir que los reemplace; por el contrario, los armoniza y les da realidad.”

Harijan, 10-2-40, p. 445

“Permitidme explicar lo que entiendo por religión. No se trata de la religión hinduista, a la que sin duda estimo por sobre todas las otras religiones, sino de la religión que trasciende al hinduismo: la que transforma nuestra naturaleza, la que nos une indisolublemente a la verdad cuya presencia y mediación purifican. Es el elemento permanente de la naturaleza humana, al que no resulta demasiado oneroso llevar a su expresión completa. Ese elemento mantendrá al alma enteramente desasosegada hasta el momento en que se encuentre a sí misma, conozca a su Hacedor y aprecie la, verdadera correspondencia que existe entre sí misma y el Hacedor.”

Young India, 12-5-’20, p. 2

“Ningún hombre puede vivir sin religión. Hay algunos que en el egotismo de su razón declaran que no tienen nada que ver con la religión. Esto es como si un hombre dijera que respira pero que no tiene nariz. Sea por la razón, por el instinto o por la superstición, los hombres establecen alguna – suerte de relación con lo divino. Incluso el agnóstico o ateo más acabado admite la necesidad de un principio moral y asocia algo bueno al hecho de observarlo y algo malo con su no-observancia. Bradlaugh, cuyo ateismo es bien conocido, insistió siempre en proclamar sus convicciones más profundas. Tuvo que sufrir mucho por decir la verdad de ese modo, pero se deleitaba en ello, afirmando que la verdad lleva en sí su propia recompensa. Es evidente que Bradlaugh no era completamente insensible a la16 alegría que se desprende de la observancia de la verdad. Sin embarga, esa alegría no es enteramente mundana sino que brota de la comunión con lo divino.

Tal es la razón de que yo haya sostenido que aún el hombre que reniega de la religión no puede vivir -y, de hecho, no vive- sin religión.”

Young India, 23-1-‘30, p. 25

Mahatma Gahdhi, Mi religión.

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