Chesterton vs Blatchford I

by FRAN

Fue a finales de mayo del año pasado cuando el amigo Yasser Ávila, autor del blog Siquem, me remitió un curioso vídeo de Youtube en el que se dramatizaba uno de los muchos debates que el colosal Gilbert Keith Chesterton mantuvo, en este caso con el periodista inglés Robert Blatchford (os envío a enlace sobre Blatchford). Para situar al espectador, el vídeo de la ACS, es decir, de la AMERICAN CHESTERTON SOCIETY, califica a Blatchford como ‘Determinista y socialista’, mientras que a Chesterton le adjudican el merecido título de ‘Apóstol del sentido cómun’.

Yasser me comentó entonces que el no saber inglés era uno de los grandes impedimentos con que nos topamos todos aquellos que admiramos la obra de Chesterton pero no dominamos la lengua inglesa con la suficiente soltura y fluidez, además de faltarnos ese vocabulario más específico pero necesario para entender estos debatos y los textos más políticos del autor inglés. Yasser me propuso ocuparse de la traducción de uno de esos debates y, a cambio, yo buscaría a alguien que pudiera traducir el otro. Sí, debía ser otra persona, ya que aún sigo teniendo muchísimas lagunas en mi conocimiento del inglés, y más si se trata del inglés conversacional o el inglés de una conferencia formal como ésta. Pero Dios, que es bueno hasta el infinito, movió sus hilos y…

Apareció, como por arte de magia y de forma absolutamente providencial, nuestra genial, encantadora y amabilísima amiga Arantxa Jones, a la que no fue difícil convencer -tras cierto escandaloso ‘soborno’ por parte de quien os escribe- para que tradujera las palabras de este debate. Podéis verlo aquí mismo…

De entrada, he de agradecerte, querida Arantxa Jones, que hayas tenido la generosidad y la paciencia no sólo de traducir las palabras de Chesterton y Blatchford, sino de trascribirlas y adaptarlas para el lector de hoy. Sólo por este trabajazo ya te has ganado mi gratitud ad infinitum y el título honorífico, único e indivisible de

“Chestertoniana del siglo XXI” (y más allá… jajaja). En efecto, amiga Arantxa, ya puedes presumir -si es que se puede presumir de ello- del título de Chestertoniana para todo el siglo XXI, porque un favor como éste lo merece, y aún mereces que te invite a un buen café, o -qué diantres- a una comida en un buen restaurante madrileño. Todo llegará. De momento, queda hecha la invitación y dado el título.

Os dejo con la primera parte de la traducción de Arantxa Jones, y si alguien la copia de estas páginas, tenga presente siempre su nombre, pues cuando alguien traduce un autor es justo que su nombre se una al de ese autor, por si las “sgaes”… Y tu nombre, querida Arantxa, para mí siempre quedará ya unido al de Gilbert K. Chesterton.

He aquí la traducción de nuestra amiga Arantxa. Estoy seguro de que os gustará. ¡Gracias, amiga, y enhorabuena por tu trabajo, que es de Matrícula de Honor! Una última aclaración: las intervenciones en inglés van en cursiva; la traducción de Arantxa, en letra normal. Que lo disfrutéis y hasta la próxima entrega.

¡Un besazo, Arantxa! Nunca olvidaré el enorme favor que me has hecho y siempre tendrás un lugar de honor en estas páginas… y, por supuesto, en mi corazón.

“LA LIBERTAD DE DIOS”
-DEBATE CHESTERTON-BLATCHFORD-

(American Chesterton Society)

Robert Blatchford: Yes, Mr Chesterton, Rationalists do not relieve in miracles, rationalists deny all miracles alike. It´s a wasting-time question, I do not pretend to be agnostic about them, I do not suspend my judgement until they shall be proved. I deny them, the plain simple reason that miracles are impossible: miracles do not occur. The world is governed by laws.

Robert Blatchford: Sí, Sr. Chesterton, los racionalistas no creemos en Milagros, negamos todo tipo de Milagros. Este tema es una pérdida de tiempo, no finjo ser agnóstico al respecto, ni dejar mi opinión en suspenso hasta que sean demostrados. Los niego por la sencilla razón de que los milagros son imposibles; los milagros no ocurren. El mundo está gobernado por leyes.

Gilbert K. Chesterton: Mr. Blatchford, you cannot call a thing impossible because the world is governed by laws unless we know what laws. Do you know all about all the laws in the Universe? And if you do not know about the laws, how can you possibly know anything about the exceptions? Obviously the mere fact that a thing happens seldom, under odd circumstances and with no explanation within our knowledge, is no proof that it is against natural law. That would apply to the Siamese twins, or to a new comet, or perhaps to politicians telling the truth.

Gilbert K. Chesterton: Sr. Blatchford, no puede ud. decir que algo sea imposible porque el mundo esté gobernado por leyes, a no ser que sepamos qué leyes. ¿Sabe ud. todo sobre todas las leyes del universo? Y si no conoce todas las leyes, ¿cómo puede ud. saber algo sobre sus excepciones? Obviamente el simple hecho de que algo ocurra muy de vez en cuando, bajo circunstancias extrañas y sin explicación para nuestra inteligencia, no es prueba de que vaya en contra de la ley natural. Tendríamos que aplicarlo a los hermanos siameses, o a un cometa nuevo, o quizás al hecho de que nuestros políticos dijeran la verdad.

R.B: Many of your so-called miracles have been proved to be forged, just like tricks so easily reproduced by ragged Indian conjurers, magicians and swinging mediums.

R.B: Se ha demostrado que muchos de sus supuestos milagros son falsos, como los trucos que tan fácilmente hacen los harapientos malabaristas hindúes, los magos o los inquietantes médiums.

G.K.C: That´s not an argument at all, sir. Good or bad ghosts disprove the reality of ghosts the same way as a false banknote disproves the reality of the Bank of England? If anything it proves it exists!

G.K.C: Pero, caballero, ¡ese no es un argumento en absoluto! ¿Los espíritus, tanto los buenos como los malos, no prueban su existencia del mismo modo que un billete falso no prueba la del Banco de Inglaterra? ¡En todo caso, lo que prueba es que sí existe!

R.B: Yes, but that means there is a philosophical case against miracles.

R.B: Sí, pero eso significa que hay un argumento filosófico en contra de los milagros.

G.K.C: A philosophical case against miracles? There is no philosophical case against miracles. There are such things as the laws of nature rationally speaking. What everybody knows is this only: that there is repetition in nature. What everybody knows is that pumpkins produce pumpkins. What nobody knows is why they should not produce elephants and giraffes.

G.K.C: ¿Un argumento filosófico en contra de los milagros? No lo hay. Lo que hay, hablando racionalmente, son cosas tales como las leyes de la naturaleza. Lo que todo el mundo sabe es solamente esto: que hay repetición en la naturaleza. Lo que todo el mundo sabe es que las calabazas dan calabazas. Lo que nadie sabe es porqué no deberían dar elefantes o jirafas.


R.B: You can´t be serious.

R.B: No puede estar hablando en serio.


G.K.C: Of course I´m serious! If you do not know why a pumpkin goes on being a pumpkin you cannot possibly know why a pumpkin can turn into a coach or not.

G.K.C: Por supuesto que estoy hablando en serio. Si no sabe por qué una calabaza sigue siendo una calabaza probablemente no pueda saber porqué una calabaza puede convertirse en una carroza o no.

R.B: It is a law of nature that pumpkins should go on being pumpkins!

R.B: ¡Es una ley de la naturaleza que las calabazas tienen que seguir siendo calabazas!

G.K.C: That only means that pumpkins generally do remain pumpkins, which is obvious; it does not say why.

G.K.C: Eso sólo significa que lo que las calabazas generalmente hacen es quedarse como calabazas, lo cual es obvio; pero no explica porqué.

R.B: Experience is against this.

R.B: La experiencia va en contra de esto.

G.K.C: That only means that so long as pumpkins are pumpkins their conduct is pumpkiny, and bears no resemblance to the conduct of a coach. That is fairly obvious. What Christianity says is merely this. That this repetition in nature has its origin not in a thing resembling a law but in a thing resembling a will, that the world and its repetition came by will. It believes that a God who could do anything as extraordinary as pumpkins so on being pumpkins is capable of anything. If you do not think it extraordinary that a pumpkin is always a pumpkin you have not yet even begun philosophy.

G.K.C: Eso solo quiere decir que mientras que las calabazas sean calabazas su conducta es “calabacil” y no se parece en absoluto a la conducta de una carroza. Eso es bastante obvio. Lo que dice el cristianismo es sencillamente esto: que esta repetición de la naturaleza tiene su origen no en algo que se parezca a una ley sino en algo que se asemeja a una voluntad, que el mundo y su repetición surgieron por voluntad. Cree que un Dios que puede hacer algo tan extraordinario como que las calabazas lo sigan siendo es capaz de cualquier cosa. Si no considera extraordinario que una calabaza sea siempre calabaza es que ni siquiera ha empezado con la filosofía.

R.B: Historical evidence is against it.

R.B: La evidencia histórica está en contra.

G.K.C: The historic case against miracles is also rather simple. It consists of calling miracles impossible, then saying that no one but a fool believes impossibilities: then declaring that there is no wise evidence on behalf of the miraculous The whole trick is done by means of leaning alternately on the philosophical and historical objection. If we say that miracles are theoretically possible, you say, “Yes, but there is no evidence for them”. When we take all the records of the human race and say, “Here is your evidence”, you say, “But these people were superstitious, they believed in impossible things”.

G.K.C: El caso histórico contra los Milagros también es bastante sencillo. Consiste en decir que los milagros son imposibles, después decir que nadie más que un tonto cree en milagros y después afirmar que no hay pruebas inteligentes a favor de lo milagroso. Todo el truco consiste en apoyarse alternativamente en la objeción filosófica o en la histórica. Si decimos que los milagros son teóricamente posibles ustedes dicen: “Sí, pero no hay evidencia al respecto”. Cuando reunimos todos los archivos de la humanidad y les decimos “Aquí tienen sus evidencias”, ustedes dicen “Pero esas personas eran supersticiosas, creían en cosas imposibles”.

R.B: The fact is that believers in miracles accept them only in connection to some dogma; that these believers in miracles exam their evidence fairly and convincingly.

R.B: El hecho es que los que creen en milagros los aceptan sólo en relación con ciertos dogmas; ¡que esos creyentes en los milagros examinen sus pruebas con claridad y de forma convincente!


G.K.C: The fact, Mr Blatchford, is quite the other way. Believers in miracles accept them, rightly or wrongly, because they are evident for them, the disbelievers in miracles deny them, rightly or wrongly, because they have a doctrine of edging them. The only democratic thing is that believers should pay testimony of their miracles just as you materialists proud of what you have done in the Western world should pay testimony of what may be considered a murder.

G.K.C: El hecho, Sr Blatchford, es más bien al revés. Los que creen en milagros los aceptan, tanto si tienen razón como si no, porque para ellos son evidentes, los que no creen en milagros los niegan, con razón o sin ella, porque su doctrina es darles de lado. Lo único verdaderamente democrático es que los creyentes pudieran dar testimonio de sus milagros igual que uds. los materialistas, orgullosos de lo que han hecho en el mundo occidental, deberían dar testimonio de lo que podría considerarse un asesinato.

[Esta vez, y gracias al generoso, desinteresado y amable trabajazo de traducción de este debate de la American Chesterton Society, realizado por nuestra amiga ARANTXA JONES, bien podemos decir eso de CONTINUARÁ…]

Anuncios

En casa, la libertad

Hablamos del problema de la pobreza y nos olvidamos del problema de la abundancia. Porque la vida es hoy falseada por la psicología del ocio. La observación de modelos sociales progresistas me ha llevado a la convicción de que se basan en la peculiar experiencia de la gente rica. Así ocurre con esa falacia de la libertad sexual, que implica bastante tiempo y bastante dinero. El conductor de un autobús apenas tiene tiempo de amar a su propia mujer, y no digamos a las mujeres de los demás. Podría poner muchos ejemplos de esta relación entre riqueza y modas progresistas, como el que encontramos detrás de la frase «¿por qué tiene que depender la mujer del hombre?» la respuesta es que entre la gente humilde, la mujer no depende del hombre, excepto en el sentido en que el hombre no depende de ella. Si un cazador desgarra sus ropas depende de alguien capaz de coserlas… un matrimonio sin dinero es un negocio de dos socios. Si un socio en una empresa editorial trata con los autores mientras que el otro lo hace con los distribuidores, ¿se podría decir que uno de ellos depende del otro? No hay duda de que la consideración de la mujer como precioso parásito, como objeto con que el hombre se divierte, surgió de la sombría contemplación de alguna rica familia de banqueros, en la que el banquero el banquero se iba a su oficina y pretendía hacer algo, mientras que la mujer se iba al parque y no pretendía hacer nada.

De todas las ideas modernas engendradas por la riqueza, la peor de todas es la idea de que la vida familiar es aburrida y sosa. Dentro del hogar (dicen) no hay más que rutina, y fuera están la juerga y la variedad. Es la opinión de los ricos, claro.  Del que sabe que su casa descansa sin problemas sobre su fortuna. Su dinero le permite vivir como un vagabundo si le da la gana. Pero su aventura más arriesgada acabará en un restaurante, mientras que la aventura del vagabundo puede acabar en la comisaría. El rico tampoco sabe que, para la gente moderadamente pobre, el hogar es el único sitio donde se respira libertad… fuera del hogar hay que aceptar las reglas estrictas de la empresa, el hotel, el club o el museo. Pero en la propia casa de uno  puede comer en el suelo si le apetece. Yo mismo lo hago  a menudo: da una sensación de picnic extraño, infantil y poético. Si lo hiciera en una cafetería provocaría un desagrado considerable. Un hombre puede ir por su casa en bata y zapatillas, pero eso no se lo permitirían en su oficina.

Para quien se gana la vida trabajando duramente, el hogar no es el espacio domesticado y manso en medio de un mundo lleno de aventuras. En realidad es el sitio indómito y libre dentro de un mundo lleno de reglas y rutinas…

G. K. Chesterton, La mujer y la familia. Styria ediciones

Compromisos

por  G. K . Chesterton

El hombre que hace una promesa se cita con sigo mismo en algún lugar y en tiempo distante. El peligro que esto conlleva es que no acuda  ala cita. Últimamente, este miedo a uno mismo, a la debilidad y volubilidad de uno mismo, ha crecido peligrosamente y se ha convertido en la base real de una objeción contra cualquier compromiso. No nos comprometemos porque estamos profundamente convencidos de que, antes de respectar lo pactado, nos habremos cansado del pacto. En otras palabras, tememos que, con el tiempo, seamos una persona diferente… la rebelión contra los compromisos abarca, por supuesto el compromiso matrimonial. Es divertido escuchar a quienes se oponen al matrimonio porque creen que el compromiso es un yugo impuesto por el diablo, cuando en realidad es un yugo que quienes se aman se imponen a sí mismos. La expresión “amor libre” es una contradicción en 2 palabras, porque la naturaleza del amor es atarse a sí mismo, y la institución del matrimonio no hace otra cosa que respetar la decisión de dos personas libres, tomando en serio su palabra. Prometerse y dejar al mismo tiempo una escapatoria, una posibilidad de retirada, nos parece un engaño esterilizador del amor…

Hoy realizamos el esfuerzo persistente e insano de conseguir placer sin pagar por él: tengamos los placeres de los conquistadores sin los sufrimientos de los soldados. Pero hay que decir categóricamente  que esto no funciona así. Habrá momentos emocionantes para algunos, pero hay otra emoción que sólo es conocida por el soldado que defiende su bandera, por el asceta en su alumbramiento espiritual, por el amante que entrega su libertad. Y es esta disciplina transfiguradora de uno mismo la que hace del compromiso algo verdaderamente inteligente. A nuestro alrededor se extiende la ciudad de los pequeños pecados, llena de callejuelas y retiradas. Pero, con toda seguridad, tarde o temprano, en el puerto se alzará la llama más alta, que anuncia el fin del reino de los cobardes porque un hombre está quemando sus naves.

G.K. Chesterton, La mujer y la familia. Styria ediciones

Vivir

Este post no estaba programado, solo sentí ganas de escribir lo que estoy pensando, en realidad, algo que ha estado resonando en mí hace ya un buen  tiempo. Los grandes santos y sabios lo han mencionado, han recomendado que pensemos en ello y lo tengamos  presente ( pues nunca se sabe) seguramente lo han escuchado o leído alguna vez.  No es otra cosa que la idea de vivir como si fuera el último día o el de tener siempre en mente que podemos morir en cualquier momento, se trata  de apreciar cada segundo que tenemos, lo he tratado de poner en práctica y en eso me he percatado  que hay  personas que  literalmente desperdician sus vidas, si comprendiéramos esto  de verdad, dejaríamos de hacer tantas cosas en las cuales despreciamos las oportunidades de vivir que tenemos, si  lo pudiéramos entender antes  que vengan los arrepentimientos y lo inevitable.  En  lo común pensar así nos ayudaría a trascender los problemas o incomodidades supremamente insignificantes, que a diario sufrimos y  por los que frecuentemente las personas hacemos una tragedia griega.

En estos días iba camino al trabajo y volvió a mí el pensamiento, vive como si fuera tu último día, entonces  pensé: si supiera que es  mi último día, no estaría camino al trabajo.

Íntimo (concierto)

Hace algunos días hemos asistido a la gira “íntimo” de Martín Valverde. Martín no venía a tierras venezolanas hace 8 años, yo lo esperaba hace 5 que fue cuando comencé a escucharlo, así que las expectativas eran grandes. Al evento fuimos la familia Siquem (mi novia y yo) acompañados de una pareja perteneciente a una banda de música católica, una amiga invitada que llegó algo demorada, alguno que otro conocido que me encontré por ahí y aproximadamente unas 1200 personas más.  Pienso que un buen concierto es aquel en donde no te das cuenta que han pasado 3 horas y cuando se está terminando no quieres que termine, en éste estas dos cosas se cumplieron.  Disfrutamos las canciones, nos reímos, cantamos, bailamos, nos abrazamos, algunos lloraron, nos reavivamos y nos acercamos a Dios.  Sé de algunas personas que querían ir y no pudieron asistir, así que les comparto  estos videos que grabé con una cámara que me había llegado el día anterior, se los menciono para que me disculpen algún error, estaba aprendiendo a manejarla en pleno concierto. Espero les guste.

Opinión sobre religión

Vidler ha sustituido religión por Dios, algo así como si navegación fuera sustituida por llegada o batalla por victoria, o cortejar por matrimonio, o en general los medios por el fin. Pero incluso en la vida presente, hay un peligro en el mismo concepto de religión. Produce la sugestión de que la religión es un departamento más de la vida, un departamento adicional añadido al económico, el social, el intelectual, el recreativo y todos los demás. Pero aquellos cuyas exigencias son infinitas no puede tener categoría de departamento. O bien es una ilusión o bien nuestra vida entera está incluida en él. No tenemos actividades no religiosas; solamente religiosas o irreligiosas. Sin embargo, la religión parece existir como un departamento. Existe así mismo… un deleite en la organización religiosa (como en cualquier otra). Además, todas las clases de intereses estéticos, sentimentales, históricos y políticos están delineados en ella… Nada de esto es malo… este departamento de la vida puede convertirse en un fin en sí mismo, en un ídolo que oculta a Dios y a mi prójimo… es preciso no obstante, andar con cautela, pues la verdad de que la religión, entendida como departamento, no tiene realmente derecho a existir puede ser mal interpretada. Algunos concluirán que este ilegitimo departamento debe ser abolido.

Otros, aproximándose más a la verdad, creerán que debe dejar de ser departamental y extenderse a la vida entera, pero lo interpretan mal. Piensan que cada vez más negocios seculares deberían empezar con la oración, que una piedad tediosamente clara debería infestar nuestra conversación, que no debería haber más tartas ni cervezas. Una tercera clase, conciente de que Dios gobierna una parte muy pequeña de sus vidas, y que una religión departamental no es buena, puede desesperar. A esos habría que explicarles cuidadosamente que ser solo una parte no es lo mismo que ser un departamento permanente. En todos nosotros, Dios ocupa sólo una parte… Hemos de admitir que hay una línea de demarcación entre la parte de Dios en nosotros y la región del enemigo. Pero se trata así lo espero, de una línea beligerante, no una frontera fijada mediante el pacto… la gente usa cada vez con más frecuencia, religión también para significar un sistema de creencias. Cuando esa gente oye que Vidler quiere una iglesia con “menos religión”, piensa que quiere que lo poco —lo muy poco — que la teología liberal ha dejado de la “fe que una vez nos fue dada” les iba a ser despojado. Esa es la razón por la que alguien preguntó: ¿Es Vidler teísta?.

Pues bien ciertamente lo es. Quiere (creo que lo quiere seriamente) conservar algunas doctrinas cristianas. Pero está dispuesta a desechar otras muchas. “doctrinas tradicionales ” tienen que ser analizadas. Muchas cosas habrán de “pasar con el tiempo” o “sobrevivir fundamentalmente como arcaísmo o como historias de hadas”. Se siente feliz con este indefinido programa de descartes porque confía en la guía ininterrumpida del Espíritu Santo. Una fe noble, siempre que exista, por supuesto un ser como el Espíritu Santo. Pero imagino que Su existencia es una de las doctrinas tradicionales que según las premisas de Vidler, cierto día creemos haber superado.

C.S. Lewis, Si Dios no escuchase (cartas a Malcom). Ediciones Rialp 2004

Gandhi y la Religión

“Por religión no tiendo la religión formal o consuetudinaria sino la religión que es el basamento de todas las religiones, la que nos lleva a mirar frente a frente a nuestro Hacedor.”

M. K. Gandhi, por Joseh J. Doke, 1900, p. 7

“La religión debiera impregnar cada una de nuestras acciones. En este contexto, religión no significa sectarismo sino creer en un ordenado gobierno moral del universo. Ese orden no es menos real por ser invisible. Esta religión trasciende el Hinduismo, el islamismo, el cristianismo, etc. Sin embargo, eso no quiere decir que los reemplace; por el contrario, los armoniza y les da realidad.”

Harijan, 10-2-40, p. 445

“Permitidme explicar lo que entiendo por religión. No se trata de la religión hinduista, a la que sin duda estimo por sobre todas las otras religiones, sino de la religión que trasciende al hinduismo: la que transforma nuestra naturaleza, la que nos une indisolublemente a la verdad cuya presencia y mediación purifican. Es el elemento permanente de la naturaleza humana, al que no resulta demasiado oneroso llevar a su expresión completa. Ese elemento mantendrá al alma enteramente desasosegada hasta el momento en que se encuentre a sí misma, conozca a su Hacedor y aprecie la, verdadera correspondencia que existe entre sí misma y el Hacedor.”

Young India, 12-5-’20, p. 2

“Ningún hombre puede vivir sin religión. Hay algunos que en el egotismo de su razón declaran que no tienen nada que ver con la religión. Esto es como si un hombre dijera que respira pero que no tiene nariz. Sea por la razón, por el instinto o por la superstición, los hombres establecen alguna – suerte de relación con lo divino. Incluso el agnóstico o ateo más acabado admite la necesidad de un principio moral y asocia algo bueno al hecho de observarlo y algo malo con su no-observancia. Bradlaugh, cuyo ateismo es bien conocido, insistió siempre en proclamar sus convicciones más profundas. Tuvo que sufrir mucho por decir la verdad de ese modo, pero se deleitaba en ello, afirmando que la verdad lleva en sí su propia recompensa. Es evidente que Bradlaugh no era completamente insensible a la16 alegría que se desprende de la observancia de la verdad. Sin embarga, esa alegría no es enteramente mundana sino que brota de la comunión con lo divino.

Tal es la razón de que yo haya sostenido que aún el hombre que reniega de la religión no puede vivir -y, de hecho, no vive- sin religión.”

Young India, 23-1-‘30, p. 25

Mahatma Gahdhi, Mi religión.