Mi testimonio

Voy a contar lo que estoy completamente seguro es lo mejor que puedo decirles acerca de mí.  Algo que me cambió la vida,  y aunque suene dramático, es así. Voy a relatar mi testimonio.

Pero antes me gustaría hacer unas aclaraciones. Cuando me propuse escribir mi testimonio,  pensé: qué pasaría si siglos después por alguna extraña causa, una civilización futura encontrara el escrito a modo de documento arqueológico. Entonces decidí colaborar con esos hombres del futuro y  ahorrarle el trabajo  científico, histórico, literario, teológico, psicológico, sociológico, arqueológico, antropológico e incredulógico, y apuntar algunas cosas para que tal civilización, entienda  el mensaje así como lo voy a decir y no como otros quieran que se entienda en un futuro lejano o  próximo.

La primera aclaración es que no hay ningún mensaje oculto, ni ninguna clave, ni llave, número, enigma o secreto a descifrar. Mi testimonio no pretende demostrar ninguna teoría del universo, de la evolución o cualquier otra del campo científico. Mi conocimiento de la ciencia es deficiente, no sé muy bien  cómo es que se produce el rayo, hay algunos que atribuyen a eso muchas cosas. Tampoco mi relato quiere engañar  incautos, ni instaurar una estructura de poder opresora o inquisidora. No es una determinación de mi contexto histórico social debido a que en mi contexto histórico social no hay nada que me determine (a mí o a alguien); Y en la mal interpretación de hoy día, que así fuera, el contexto no da para eso.  Mi testimonio no es el único, ni el primero, ni el último, atraviesa la historia del cristianismo conectándome con ella y con los cristianos de antes de la explicación del rayo, los de después,  los de hoy, los de siempre, sin más.

Hace tiempo me encontraba en mi casa, era un día de semana y empezaba la tarde  no tenía nada que hacer por varias razones, la principal es que me habían expulsado de la universidad por un problema de alteración de unas calificaciones, sin embargo, era un muchacho normal, no he sido ningún delincuente o  mala conducta. Lo cierto es que estaba ahí sin hacer y me puse a ver la televisión, pasaba de las telenovelas, pero en eso  me encontré con un canal, en donde estaba un señor[1] hablando con una Biblia en la mano, me quedé viendo un rato a ver qué decía, luego sacó una guitarra empezó a tocarla mientras contaba una historia que le había sucedido, yo me quedé como en shock desde que comenzó a tocar. Luego  de haber relatado su testimonio acerca de unos ángeles y unos niños, cantó lo siguiente: “Gloria, gloria, a Jesús El Señor al Cordero de Dios”.   Aquí viene lo difícil, porque no sé explicar lo que sucedió o mejor dicho lo que sentí. Fue como una especie de corriente, lo que sí sé es que lloré, no sabía por qué pero así era. En fin, desde ahí las cosas se volvieron algo raras para mí hasta entonces, me dieron ganas de leer la Biblia y la leía como quien come con hambre, antes había leído algún evangelio y el Apocalipsis; pero esta vez era distinto, como dicen los cristianos y no exageran al respecto, las palabras estaban vivas. Empecé a cantar como loco,  aprendí canciones, oraba y tenía unas ganas inmensas de orar, me emocionaba que llegara la noche para poder orar. Sentía una paz única, una felicidad, vi el mundo de otra forma. Todo eso era extraño nunca había  sentido algo así, no entendía que me pasaba, nunca había sido religioso, tal vez un poco espiritual a modo moderno, creí alguna vez que Jesús era extraterrestre,  de hecho nunca hice la comunión siendo católico y en la escuela cuando nos llevaban a misa, a veces para no entrar, decía que era de otra religión y muchas otras cosas mas.

Todo eso cambió desde ese día, ese día Dios me encontró, a partir de ahí la vida me cambió, me parece  imposible que pase algo así y que no ocurra nada, que no venga transformando, cambiando fines, cambiando rumbos. Entonces empezó un camino que apenas después de cinco años comienzo, acompañado por  Él y por muchos otros que como yo  han tenido ese encontronazo sin parangón.

[1] Martín Valverde cantante católico

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5 Respuestas a “Mi testimonio

  1. Querido amigo Yasser:

    A muchos les parecerá increíble, pero me consta que cosas como la que cuentas pueden suceder. Por eso es un testimonio emocionante, porque nace de la sinceridad, de una experiencia muy personal, que a otros podría haberles dejado indiferente.

    Cuando ocurre es maravilloso, porque realmente le cambia a uno la vida. Es como el rayo al que alude tu escrito. Ese rayo que en la iconografía religiosa tantas veces representa la inspiración divina o las marcas del amor divino sobre los hombres.

    Bueno, para que luego digan que la tele es invento del demonio: si consigue conversiones o uniones más íntimas con Dios, alabada sea la televisión.

    Un fuerte abrazo, Yasser

    PS: Respecto a tu amable comentario, quedas también nombrado como “Chestertoniano del Año” por tu lectura de El hombre eterno. De hecho, tal vez saque un post con ese motivo, que podéis tomar como otro premio o como una mención cariñosa y nada más. Por cierto que ahí aprovecharé para aclarar que no quiero dármelas de superexperto en Chesterton. Soy un aficionado más. Hay muchas cosas de su vida o de su obra que desconozco. En fin, que me enrollo otra vez… Saludos, amigo

  2. Muchas gracias, Yasser.

    Para leer tus artículos sobre Chesterton con calma los he copiado en mi ordenador. En cuanto los haya leído, te comento mis impresiones. Por cierto, no es un premio, pero te he nombrado Chestertoniano del año 2009. Está puesto en el lateral de mi blog: es una mención por tu interés referente a uno de nuestros escritores favoritos.

    Un fuerte abrazo y hasta muy pronto

  3. Querido Yasser:

    Me alegro de que la leyeras hace poco y de que te gustase. Es verdad que la explicación del sabueso es poco convincente, tal vez sea ahí donde más falla la novela. No me olvido de que tengo pendiente lo de tus debates. Aunque tarde, algún día los traduciré. Pero antes de publicarlos te los enviaré, para que seas el primero en tenerlos.

    Abrazos

  4. Jesucristo te siga bendidiciendo y gracias por compartinos tu testimonio que edifica. Gloria a Dios por tu llamado y nunca te sueltes de Él. Bendiciones a todos los visitantes…

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