Bangassou otros escritos (III/III)

El siguiente texto me mostró que aunque se viva en la  pobreza las personas necesitan de la salvación y que Dios está mas vivo que nunca, quedé conmovido por el Espíritu al terminar de leerlo.

“Un día me encontraba en uno de los 30 poblados de mi parroquia en la selva.Por la tarde fui a ver adonde la gente cogía el agua. Muchas veces es una charca contaminada donde con el tiempo lograremos cavar un pozo; ese día no había agua. Por ser la época seca el agua se había secado y sólo quedaba una gran explanada de barro fétido.

Cuando me volvía a mi cabaña una mujer venía hacia la charca con un gran balde de aluminio en la cabeza. Le dije: “¿Dónde vas?, el agua se ha secado.

Ella me dijo: “No voy a buscar agua, voy a pescar.

¿A pescar?, ¡si no hay agua, sólo queda fango!

Y ella, práctica mujer africana, en vez de darme largas explicaciones me dijo: ” Ven y lo verás”.

Llegó al fango y se arremangó la falda. Se hundió en él hasta el muslo y llegó a un gran árbol de esparcidas raíces que se encontraba en el centro del lodazal. Entre ellas se arrodilló y hundió su brazo hasta el hombro tanteando en la fétida mezcla hasta que, de un movimiento rápido, atrapó algo.

Sacando la mano me la enseñó y dijo: ¿Ves?

No veo nada. ¡Sólo barro y algo que se mueve en tu mano!.

Deja que lo lave y verás que es un pez. Luego lo llevarás a tu cabaña y podrás comértelo esta noche. Y siguió pescando.

Pocos días después teníamos la fiesta de los primeros bautismos en aquel poblado. Aquella mujer también iba a ser bautizada. Ella se acercó y me dijo:

“¿Te acuerdas, “barani” (padre) el día en que te encontré y te enseñé a pescar en el fango? Pues bien, ayer, los que hemos sido bautizados hoy, eramos como aquel pez que vivía dentro del lodo, en la oscuridad más absoluta, codeándose con los demás, hambriento, sucio y maloliente.

Jesús fue aquel a quien Dios envió a nuestro mundo, al fango de nuestro pecado, y metiéndose dentro de él, aunque no completamente, nos fue pescado uno a uno.

Antes vivíamos en la oscuridad del pecado pero hoy nos ha sacado a la luz del Evangelio y nos ha lavado con el agua del bautismo. Antes olíamos mal pero hoy Jesús nos ha purificado con aceite oloroso. Antes nos molestábamos unos a otros por la falta de espacio y nos debatíamos en el barro pero hoy Jesús nos ha dado a comer el pan de la Eucaristía y nos ha hecho vivir como hermanos. Antes nos arrastrábamos como animales en el lodo. Hoy Jesús nos ha sacado y nos ha hecho entrar en el “nguende” (lugar) de los hijos, de los herederos de Dios.

“Mbali Kinahon”. (Dios es grande).”

Mons. Juan José Aguirre
Obispo de Bangassou

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