Cartas desde Bangassou (II/III)

Seguimos con los escritos de Juan José obispo de Bangassou, el texto es  largo pero más que largo doloroso.

“Queridos amigos:
Vivo en una las regiones más apartadas del mundo, en el centro mismo de África, envuelto en millones de metros cúbicos de selva, en una zona que se llama Bangassou. Llegué en el 1980, con 26 años y hasta hoy no me cansado de vivir aquí. Ni los mosquitos, ni las guerras tribales, ni la desnutrición ni las pistas de barro en un estado lamentable me han quitado la idea de volverme a España. Porque las gentes de por aquí son las más pobres de esta tierra, pobreza física y moral, pobreza que muchas veces brota de la ignorancia y que es una de de las más graves formas de pobreza.

Desde hace unos 15 años toda la población de la región de Bangassou (900 Kilómetros de este a oeste) está recibiendo en pleno rostro la mayor tragedia que le ha tocado vivir en toda su historia: el sida. Una tragedia que se ceba en ambientes de alto riesgo como el nuestro, zona de analfabetismo y promiscuidad, en gentes con una media de vida al nacer de 48 años, con poquísima calidad de vida y pocos medios de luchar contra este virus. Desde que las misiones católicas han tomado carta en el asunto y hemos comenzado una campaña de sensibilización antisida en toda regla, la pandemia no ha hecho que crecer:
Si en 1987, el 7’8% de la población estaba contaminada, 1999 ya lo estaba el 14% y hoy día calculamos que son entre el 18 y el 20%, sobre todo en la banda de edad de 15 a 35 años. De cada 4 infectados seropositivos, 1 es varón y 3 son hembras, no porque las hembras sean más libertinas, sino porque la parte interna de su cuerpo es más frágil y más sensible a desgarros que, a la larga, les acarrean la contaminación del virus VIH.

 

No hay día que no tengamos que enterrar una parte de nuestra juventud. Jóvenes de 20 años ya dejan huérfanos. Las hemos visto apagarse, en fase Terminal, la boca llena de llagas blanquecinas (candidans) típicas del sida o de herpes purulentos. Sin ninguna medicación antisida en este agujero de Africa, nuestra gente muere como moscas y deja un reguero de huérfanos a la merced de un destino incierto y despiadado.
En toda la region de Bangassou, con el 20% de la poblacion seropositiva, los misioneros y misioneras ha unido todas sus fuerzas para combatir el sida. Estamos luchando contra el sida a 4 niveles:
* sensibilisación con capañas apropiadas y a través de un folleto en lengua sango impreso en España donde se dan a conocer todas maneras para luchar contra esta enfermedad maldita como la fidelidad conjugal o la abstinencia, la vida sana o el preservativo. Cualquier manera es válida para parar esta masacre. Trabajamos con mucha gente que no es católica por lo que el preservativo es otro método más, aunque no es ciertamente el más eficaz (en plena selva son vendidos al sol, no hay dinero para procurarlos, se usan y se reusan…).

 

* Un centro de analítica para descubrir los seropositivos y un centro de “consuling” para llegar a adquirir, a través del diálogo y el intercambio, una mirada serena y positiva sobre la enfermedad cuando se la padece y, de la familia, sobre los que la padecen. Este centro ya funciona desde hace dos años en Bangassou.

 

* Para luchar contra las consecuencias del Sida, acabamos de construir un orfanato para 40 camas, que pueden ser 80 si duermen de dos en dos. Los huérfanos vienen cuando mueren las abuelas que los cuidan y estos se quedan completamente solos. En Bangassou tenemos recensados 550 huérfanos en situación de precariedad. 140 han sido escolarizados en el colegio privado de la misión junto a los niños de las familias mejor instaladas de Bangassou y otros 370 han sido escolarizados en las escuelas públicas.

 

* Finalmente, hemos construido de un centro para acogida de enfermos terminales de Sida cuando las familias no pueden más. Sin triperapia y con escasísima calidad de vida, la enfermedad aqui es mortífera en poco tiempo. Este centro ha sido construido entre marzo y mayo de 2005 y es para unas 30 camas. Nuestro deseo, por ahora, es que mueran con dignidad y calor humano. Pero nos siguen faltando desesperadamente las medicinas.

 

El caso es que las medicinas antisida se pueden encontrar ya en la capital de Centroáfrica, Bangui. Se llama Triamune y es una combinación de tres medicamentos (Estavudina D4T, Lamivudina 3TC y Nevirapina) Con y con muchos contactos, se podría comprar por 15.000 francos centroafricanos al mes, es decir unos 22’86 euros, 274’43 € para un año entero. Nuestro sueño sería de poder elegir a 100 madres jóvenes con crios en la espalda. Darles un año suplementario de vida, a ella y a los niños. Junto con las medicinas, haría falta una buena alimentación, sueño en abundancia, calidad de vida. Entonces ese año se convertiría en vaios años. Luego nos pondríamos en las manos de la providencia para conseguir que las medicinas sean gratuitas en centros como el nuestro a través de organismos internacionales.

 

Hoy en dia, bastarían 274.430 € para que este sueño se hiciera realidad: 100 madres salvadas del agujero del sida prolongando sus vidas. Si en vez de 100 son sólo 50, bastaría para ganar una sola batalla de esta lucha contra el reloj.

 

Tenemos personal especializado, laicos y religiosas para atender el centro. Pero hasta que alguien se atreva a hacer llegar las medicinas a Centroáfrica, no nos queda más remedio que llorar y patalear y hacer lo que llamamos aqui una “pastoral de la consolación”.

Mons. Juan José Aguirre
Obispo de Bangassou

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2 Respuestas a “Cartas desde Bangassou (II/III)

  1. tremendo trabajo el de esta gente, hay dos formas de proyectarse ante acciones como estas, o lo que hacemos no tiene valor ninguno (para darles el merecido reconocimiento a la gran labor que ellos realizan) o, las pequeñas cosas tmabien son indispensables. Saludos.

  2. Si, uno siente como que no hace nada, por lo menos yo siento que pierdo mucho tiempo, pero no todos somos oídos, ni manos, sino que formamos un cuerpo. cuando uno lee cosas como estas me gustaria hacer algo, ayudar de alguna forma, al tiempo se nos olvida, nos olvidamos de los debiles de esta tierra, por mi parte lo que he encontrado para de alguna manera colaborar, es publicar estos escritos, para que las personas vean que hay mucha miseria en este mundo, el problema es dar el paso siguiente, confiemos en Dios

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